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Disertaciones generales

Publicado en la categoría General el 14 de Enero, 2006, 18:59 por el autor Nemo

Parece que el tiempo vuela con alas de seda y no se le oye pasar. Nos hemos plantado en 2006, y parece que no se va a parar ahí. ¿No estaría bien poder tomarnos unas vacaciones del tiempo? Que todo se quedara quieto menos nosotros para poder relajarnos. Poder disfrutar sin pensar: “Mañana tengo que ir a…” o “Todavía tengo que hacer…”. No está bien jugar con las leyes de la física, o lo que sea que controla el tiempo.

 

Maldita consciencia. Cuán alegre es la vida de un gorrión. Aunque sufra todo tipo de desgracias las afronta como si su vida tuviera que ser así. No se plantea el dichoso “¿Por qué a mí?”. Nuestra tendencia a magnificar los problemas propios y a entrometernos en los ajenos, aunque no se nos haya pedido opinión, nos hace la vida mucho más difícil de lo que en realidad es. Nos empeñamos con tesón en complicar lo sencillo. Aunque como bien dijo Einstein: “Todo es relativo…”.

 

El destino es algo que siempre me ha traído de cabeza. Hay quien cree en él y quien no. Yo no creía, pero ahora creo. Caí en la cuenta ayer mismo. Creo que efectivamente está escrito. Se ha ido escribiendo con todos nuestros actos pasados y los de la gente que nos rodea. Pero es un texto incompleto. Unas memorias inacabadas. Hay muchos huecos en blanco que quedan aún por rellenar. Y aunque el pasado no se puede cambiar, hay errores que se pueden enmendar y opciones descartadas que se pueden retomar.

 

Pero en realidad me preocupa más otro tipo de destino: el genético. ¿Y si según mis genes yo podría ser el mejor malabarista con hámsteres  boca abajo colgado de un helicóptero sobrevolando las cataratas del Niagara? Me preocupa no encontrar en esta vida aquello para lo que nací. Y aquí es donde retomamos el tema inicial: el tiempo es como la arena que se nos escapa entre los dedos. Tic, tac. Tic, tac.


(Referenciar)